Sandra Luna presenta su Método de Respiración y Movimiento en Función de la Expresión y la Comunicación.

Propone un camino en el que encontraremos las llaves de acceso al propio cuerpo, llaves que nos permitirán tomar posesión de él conscientemente, habitarlo, recuperar vitalidad, salud y armonía.

Porque necesitamos descubrir las herramientas propias para la liberación de los muchos y muy distintos obstáculos en el camino de la búsqueda de autenticidad en la expresión (desestructurarnos, desinhibirnos, reencontrarnos).

Respiramos mal y es condición ineludible dominar el Arte de la Respiración y así poder expresar nuestros sentimientos y nuestras realidades internas tanto en el Arte como en la Vida.

Desde que nacemos, nos vemos sumergidos en un entorno con patrones y leyes explícitas e implícitas que paulatinamente van moldeando nuestra forma de funcionar y nuestra capacidad para adaptarnos al mundo que nos rodea.

El Método Sandra Luna fue creado para enseñarnos a ejercitar los Movimientos para que el Cuerpo y la Voz reencuentren su equilibrio e identidad perdidos.

La Voz es el mapa de nuestro Ser.

Para evolucionar en este universo, nos valemos, en parte, de la imitación (física y psíquica) de las personas de importante referencia inmediata. Absorbemos la cultura a la cual pertenecemos, sin filtrar, buscando la aprobación general o rebelándonos.

Muy pronto el discurso mental va ganando predominancia sobre la información que pertenece al lenguaje de nuestro cuerpo, al que llegamos a olvidar, cuando no a maltratar.

Surgido de la investigación y el intenso trabajo de integración personal de la artista a través de años de experiencia práctica de este método en talleres y clases dictadas en todo el mundo; nutrido por la confluencia de métodos antiguos y modernos de respiración, expresión corporal, teatro, musicoterapia, yoga, y una técnica vocal y de interpretación única, Sandra Luna nos presenta en un Taller su “Método de Respiración y Movimiento” en función de la Expresión y la Comunicación

Imperceptiblemente, el cuerpo hace su camino más allá de nuestra voluntad, y así, a poco que nos fijemos, vemos aparecer progresivamente un sinfín de actitudes corporales bien definidas: Espaldas entumecidas, mentones desafiantes, nucas encogidas, costillas paralizadas, mandíbulas y garganta apretadas, lengua contraída, voz tímida, inhibida, débil o exageradamente fuerte o alterada.. nos hablan de actitudes frente a quienes nos rodean, frente a los conflictos, frente a los placeres.

Un gran caudal de sentimientos es contenido en nuestras almas, cercado por diques y represas que inhiben su libre fluir por nuestro cuerpo y su reverberación directa y natural en nuestra Voz.

 

El cuerpo, sobrecargado por las emociones negadas, los traumas no resueltos, los aprendizajes condicionados, se queja. Si estamos con la sensibilidad aguzada, captaremos las primeras protestas cuando las molestias son leves, cuando son simples de reconducir. Pero, si estamos más atentos a nuestro discurso mental

que a nuestro cuerpo, más va a tener que protestar hasta que le hagamos caso. Con frecuencia, cuando nos dignamos a empezar a escucharle de verdad, el desequilibrio ya tiene proporciones de gran magnitud.

Hacerse cargo del Cuerpo y la Voz es hacerse cargo de sí mismo.

Descubrirse desde el interior, iniciar un proceso de experimentación individual.